Cuando lo falso parece verdadero: aprender a verificar en un mundo de identidades imitables
Una voz conocida, un logo correcto o un mensaje que parece venir de alguien de confianza ya no siempre
alcanzan para saber quién está del otro lado. La tecnología cambia la apariencia del engaño; por eso
también tenemos que cambiar la forma de verificar.
UNA NUEVA FORMA DE VERIFICAR:
Frená
si aparece urgencia o un pedido
inesperado.
Salí del mensaje
no uses el enlace o contacto que te
proponen.
Verificá
buscá vos mismo un canal oficial o
ya conocido.
Recién después decidí
que parezca real no alcanza.
El engaño cambió de forma, no de lógica
Muchas estafas digitales funcionan a través de ingeniería social: en lugar de atacar primero a una computadora, intentan
influir sobre una persona para que entregue información, abra un enlace, comparta un código o realice una transferencia.
La idea de fondo es simple: lograr que confiemos lo suficiente como para actuar antes de comprobar. La inteligencia artificial
no inventó ese mecanismo, pero puede volverlo más convincente al facilitar audios, imágenes, textos y contenidos que
imitan mejor a personas o instituciones.
Lo que antes nos daba confianza también puede imitarse
Reconocer una voz, ver un logo, encontrar una foto real o recibir un mensaje que parece bien escrito eran señales que
ayudaban a construir confianza. Hoy siguen aportando información, pero ya no deberían funcionar como prueba suficiente
de identidad.
En Uruguay, el MIEM alertó en enero de 2026 sobre una publicación falsa que utilizaba inteligencia artificial para manipular
la imagen y la voz de un Ministro y promocionar un supuesto programa de inversión de UTE que no existía. El caso muestra
algo importante: un contenido puede verse y sonar convincente y, aun así, ser falso.
Por otro lado, los gobiernos han advertido sobre campañas que usan mensajes y audio generado con inteligencia artificial
para hacerse pasar por personas conocidas. Su recomendación central es verificar la identidad por un contacto o canal
confirmado previamente.
La señal más importante puede no ser tecnológica
Agesic identifica como señales de alerta la urgencia o presión para actuar, los pedidos de contraseñas o datos personales,
las promesas demasiado ventajosas y los enlaces o remitentes sospechosos. El patrón se repite: cuanto menos tiempo
tenemos para pensar, más fácil es que actuemos por impulso.
Por eso, frente a un pedido inesperado de dinero, datos, códigos o acceso a un enlace, el primer paso no es “descubrir”
técnicamente si el mensaje es falso. Es recuperar tiempo para decidir.
Cambiar la pregunta: de “¿parece real?” a “¿puedo verificarlo?”
Fundación Verde · RADAR VERDE Una práctica sencilla es no seguir el camino que propone el propio mensaje. Si supuestamente escribe una institución, entrá
vos mismo a su sitio oficial o llamá a un número que ya conozcas. Si parece ser una persona cercana, confirmá por otro
canal antes de enviar dinero o compartir información.
Pensalo como una secuencia: frená, salí del mensaje, verificá por una vía independiente y recién después decidí. La
seguridad deja de depender de cuán convincente parece el contenido y pasa a depender de una comprobación externa.
Códigos, contraseñas y doble factor: una capa que no hay que entregar
Agesic recomienda no compartir contraseñas ni códigos de verificación. El doble factor de autenticación agrega una
segunda comprobación de identidad y ayuda a reducir el riesgo de acceso no autorizado, pero pierde eficacia si entregamos
ese código a otra persona.
Una regla útil: si alguien necesita que le pases el código que acaba de llegar a tu celular para “resolver” un problema, otra
vez: frená y verificá por fuera de esa conversación.
Una idea simple para familias
Se sugiere incluso acordar entre familiares una palabra o frase secreta para confirmar identidad cuando aparece un pedido
urgente o fuera de lo habitual. No reemplaza otras medidas de seguridad, pero puede sumar una comprobación adicional
en situaciones de presión.
Si ya actuaste, el tiempo importa
Si la situación involucra una cuenta o producto financiero, comunicate cuanto antes con la institución por sus canales
oficiales. Agesic también recomienda conservar mensajes, números, enlaces, cuentas y capturas de pantalla, porque
pueden ser importantes para una denuncia.
Ser víctima de una estafa no significa haber sido ingenuo: estos engaños están diseñados precisamente para parecer
creíbles. Lo útil es actuar rápido, conservar evidencia y revisar qué accesos o datos pudieron quedar comprometidos.
Protegernos no significa desconfiar de todo. Significa aprender a confiar de otra manera: con más pausa,
más verificación y menos dependencia de la apariencia.
Fuentes consultadas
• Agesic - ¿Qué son las estafas digitales y cómo prevenirlas?
• Agesic - ¿Qué es el doble factor de autenticación?
• MIEM - Alerta sobre publicación falsa con la imagen manipulada de la ministra Fernanda Cardona
• FBI - Senior U.S. Officials Impersonated in Malicious Messaging Campaign
• ENISA - Threat Landscape / Social engineering



